A unos clics de la fama
August 8th, 2008 | Ver más de Cacharros
Andy Warhol predijo que en la era de los mass media todo el mundo tendría sus quince minutos de fama. Internet ha llegado para hacer más realidad que nunca esta frase.
You Tube, los blogs o Flickr han permitido a artistas darse a conocer pero también que muchos anónimos se conviertan en auténticos referentes sociales. Algunos han conseguido convertir sus clics de popularidad en una forma de vida y hasta en un negocio más que rentable, y otros han alcanzado una fama no deseada.
Todo el mundo recuerda el caso de “Pagafantas”, un joven que vió cómo cualquiera en la calle se burlaba de él a raíz de un video puesto en You Tube en el que se emborrachaba con amiga, de la que no abuso a pesar de que ella terminó desnuda.
Otras historias son más positivas como la del Koala, cuyo primer gran escenario para su Opá voy hacer un corral también fue la web de videos de Google.
Los ejemplos son múltiples y variados. En la serie a unos de fama mostraremos las historias de anónimos que han logrado el éxito o la popularidad gracias o por culpa de Internet.
¿Has descubierto a algún talento, artista o personaje que admiras gracias a Internet? ¿Crees que Internet tiene sus propios ídolos? Cuéntanoslo.
Un caso interesante
Prueben a bajar el volumen de su televisión. Elijan una serie de éxito e inventen un argumento. No tengan miedo a cometer disparates, pues hay quien ha llegado a convertir esta afición en su forma de vida.
Alejandro Fernández, más conocido por el seudónimo Afcorn con el que se identifica en Internet, empezó posteando bromas en You Tube y hoy sus peculiares doblajes se usan hasta para anunciar coches italianos en televisión.
La primera experiencia que recuerda Fernández corresponde a su niñez. Son recuerdos de un salón de Hellín, Albacete (España), y un televisor: “De pequeños quitábamos el volumen del televisor con Los ricos también lloran y decíamos tonterías”, asegura este manchego de 33 años y licenciado en Ciencias de la Información.
El tiempo pasó, algunos siguieron creciendo, y él volvió a probar aquello de bajar el volumen de una TV, pero en este caso delante de una computadora “Los primeros videos fueron una pequeña broma. Nos íbamos a Barcelona a ver el Primavera Sound y la broma de Epi y Blas atrajo la atención, subimos el video a YouTube y fue un pelotazo“.
Internet fue el trampolín: del anonimato al estrellato. Sus primeros trabajos sobre el festival de Barcelona pronto lograron atraer el interés de otros festivales para realizar campañas de marketing virales, un estilo de publicidad arriesgada y de la que no se conocen los ingredientes para su éxito.
“Es el propio video que se hace viral o no gracias al boca a boca, puedes hacer un video pero si a la gente no le hace gracia se quedaría en nada… no puedes decir que se va a extender en Internet de forma fulminante, igual que hay videos que no han nacido con ese fin y han supuesto una promoción”, explica Fernández quien actualmente compite por con grandes agencias publicitarias partiendo de un presupuesto casi inexistente.
Pronto la fama dentro del sector llegó y las grandes marcas se fijaron en él. Uno de los videos que ha tenido más repercusión ha sido un anuncio realizado para la marca de automóviles Fiat.
“Creo que utilizo un lenguaje muy de la calle, expresiones que la gente utiliza en determinados momentos o imágenes que la gente pueda reconocer con su infancia”, argumenta este humorista, que aún se encuentra sorprendido por la repercusión que sus trabajos han cobrado gracias a Internet.
“No pensaba ni de lejos que la broma me iba a tener un año y medio sin parar de trabajar”, asegura Fernández que en estos momentos vive de su agencia de comunicación.
























